Camuflado entre facturas, avisos certificados y cuartillas publicitarias de cuestionable objetivo, llega semanalmente a los buzones de un grupo creciente de afortunados el sobre de Adicciones Porquesí, una iniciativa que revive el ya olvidado método postal mediante las facilidades que ofrecen los medios informáticos a nivel de autoedición. Adicciones Porquesí, salvo contadas excepciones, se materializa mediante ordenador e impresora blanco y negro sobre un papel que cambia a cada entrega. Se trata de un pequeño sobre que contiene un din A4 plegado dos veces hasta conseguir un din A6. Una leve intervención para obtener el espació suficiente para su discurso narrativo.
A nivel conceptual, Adicciones Porquesí basa una de sus pocas normas en la periodicidad. Cada semana sin falta se crea, edita, autoproduce y envía un número cuya autoría corre a cargo de los mismos usuarios y cambia de semana en semana. Cabén en él la crítica, la ilustración, el cuento, la mofa, la obsesión, el vacío, la pesadilla, la alegría, el absurdo, la tristeza y todo lo que el autor de turno sea capaz de condensar en un A4.
